El registro de domésticos
Resumen de la obra
Registrar no es únicamente consignar información: es también un acto de autoridad que permite ordenar, clasificar e incluso ejercer control sobre personas y objetos. El registro, asociado históricamente al poder de lo escrito, adquirió especial importancia durante el siglo XIX, cuando las élites buscaron establecer un orden social basado en normas legales, morales y médicas. En este contexto surge el Registro de Domésticos de Guadalajara, documento que permite observar las jerarquías sociales y las relaciones de poder que caracterizaban a la sociedad de la época.
Este registro no solo reunía datos como nombres, edades, procedencias, ocupaciones e ingresos, sino que también incorporaba los rostros y cuerpos de quienes trabajaban en el servicio doméstico. Su existencia evidencia una concepción de estos trabajadores como un sector social subordinado, marcado por diferencias de clase, género y etnia. De esta manera, el registro se convierte en una expresión de la antigua idea de servidumbre y de la desigualdad que persistió incluso después de los cambios políticos que proclamaron la igualdad ciudadana.
Sin embargo, aquello que fue creado como instrumento de vigilancia y clasificación puede adquirir, desde la mirada histórica, un significado diferente. El archivo permite recuperar las experiencias y presencias de personas que durante mucho tiempo quedaron fuera de los relatos oficiales. A través de sus fotografías, vestimentas, cuerpos y miradas, los trabajadores domésticos dejan de ser simples nombres registrados y se convierten en sujetos con identidad y dignidad. Así, el libro propone una mirada al pasado que no solo revela las estructuras de dominación, sino también la capacidad de quienes fueron registrados para apropiarse de ellas y dejar, mediante sus propias miradas, una presencia que hoy permite reconocerlos como parte fundamental de la historia.
