Columna del Mtro. David Zarate Weber

Las vicisitudes a las que se ha enfrentado la tuneladora que actualmente construye el tramo subterráneo de la línea 3 del tren ligero, me hace recordar que el sistema ya tiene antecedentes en Guadalajara desde hace 45 años. En el sexenio de 1971 a 1977 cuando el estado era gobernado por el Lic. Alberto Orozco Romero se construyó el colector intermedio del poniente requerido por la ciudad para ayudar al colector San Juan de Dios que se saturaba y provocaba inundaciones. Para conmemorar ese acontecimiento técnico y el arrojo de obreros e ingenieros, terminando la obra se colocó el escudo como monumento en la glorieta de Av. Circunvalación y prolongación Av. Alcalde. Si bien el sistema ya se había utilizado ampliamente en el Distrito Federal y muchas ciudades en el mundo, el orgullo fue que la maquina se había construido en Guadalajara en un 89%.
 
La obra midió 15,931 m de longitud de los cuales 4,620 m eran considerados como drenaje profundo debido a la topografía de la zona. El sistema utilizado fue el túnel excavado por una máquina con muelas rotatorias  protegida por un escudo o falsa bóveda que permitía al mismo tiempo ir construyendo una sección circular con anillos de acero y dovelas de concreto prefabricadas. El diámetro de la excavación fue de 5.34 m a una profundidad máxima aproximada de 30.00 m.
 
Hubo problemas derivados de la composición del terreno no previstos en el proyecto ejecutivo que fueron reportados durante la ejecución de la obra por el Ing. Sergio Hernández Rivera por parte de Obras Públicas del Estado pero también junto con el Ing. Héctor Obregón como representantes del Consorcio Colector y Túnel. Se contrató un estudio del subsuelo a la empresa Soiltec, S. A de C. V. de México D. F. El tramo estudiado fue por el eje del colector o calle de Mariano Bárcenas del cadenamiento 3+544.00 al 4+770.00 entre la calle de Francisco Zarco y Av. Juárez.
 
Dicho estudio firmado por el Ing. Juan Mario Rodríguez presentó en las conclusiones una radiografía de una parte del centro de Guadalajara:
 
Lo que dice el apartado II.3 es muy interesante:
 
“Debido a que el túnel está alojado en suelos granulares o no plásticos y sujetos a flujo de agua, se siguen presentando importantes pérdidas de suelo o incluso colapsos totales, con las consiguientes afectaciones en el avance de la obra y en estructuras e instalaciones superficiales.”
 
Es decir, que el tipo de subsuelo con escaso cementante provocó la deformación del terreno puesto que reporta daños a construcciones e instalaciones en la superficie.
 
En el apartado II.4 dice:
 
“De acuerdo con el avance actual de los trabajos y con las condiciones que presenta el subsuelo estudiado, se confirma que el sistema óptimo para la estabilización de las formaciones consiste en el abatimiento temporal del nivel freático mediante un sistema de bombeo.”
 
De acuerdo a lo dicho en el apartado II.5 la realidad fue que las recomendaciones no funcionaron del todo:
 
“En lo sucesivo será conveniente efectuar nivelaciones y colimaciones con las que se determine la magnitud de las deformaciones verticales y horizontales que ocurran en la superficie; los puntos de medición se tendrán a cada 20 m, sobre el eje del túnel y en dos ejes paralelos ubicados en las aceras de la calle Mariano Bárcenas. En las intersecciones con otras calles será deseable efectuar mediciones complementarias en puntos localizados sobre una línea perpendicular al eje del túnel, y a distancias de 2, 4, 8, 15 y 30 m, hacia ambos lados de éste. Las nivelaciones se apoyarán en una referencia ubicada a no menos de 100 m del eje del túnel.
 
Se recomienda también instalar una estación de instrumentación a base de inclinómetros, extensiómetros y piezómetros, en un punto típico del túnel.”    
 
El reporte que da origen a estadios históricos del subsuelo durante la construcción y las recomendaciones que se adoptaron por los constructores, dejaron un acervo de experiencias invaluables para futuras intervenciones análogas en Guadalajara, sin embargo, con el túnel de la línea tres del tren ligero parece que no se capitalizaron dichos aprendizajes pues los efectos negativos de la excavación en túnel enfrentó los mismos problemas y las mismas afectaciones a edificios con una tecnología supuestamente de última generación que no pudo resolver lo básico ni fue capaz de tener en cuenta lo que hace 45 años enfrentó la ciudad.
 
 
Mtro. David Zarate Weber
Maestría en Ciencias de la Arquitectura 
Fotografía: Google Earth